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Si el agua es el elemento base en la elaboración del café, su uso antes de la degustación desempeña un papel a tener en cuenta.

Os habréis preguntado en alguna ocasión; por qué, en las cafeterías que se precien, sirven un vaso de agua junto con el café.

Más allá de los diferentes orígenes y leyendas que se le atribuyen a este gesto, ese agua tiene por objeto hacer más completo vuestro disfrute sensorial del café.

Una labor que va a realizar un sorbo previo de agua, es limpiar la boca de posibles sabores  que pudieran alterar el gusto del café.

Otro efecto  es el de saciar la sed, si la tuvierais, a la vez que os refresca.

Para tal objeto, el agua se ha de saborear. Que no engullir.

El proceso es el siguiente;

Antes de beber el café, tomáis un pequeño sorbo de agua, dejando que el agua se esparza por la boca y la vais tragando de a poquito.

Considerad la temperatura del agua; mejor del tiempo.

No helada, puesto que adormecería las papilas gustativas y anularía por completo vuestra experiencia sensorial.

También, por qué no, podéis tomar agua al finalizar la taza de café.

A mí en particular, me gusta tomar un pequeño sorbo de agua al finalizar un espresso o un café de filtro, a fin de privilegiar el despertar de matices del café presentes en boca o corregir una acidez incómoda. Todo ello, claro está, tratando de no penalizar el retrogusto.

Y por último.

El agua, ¿con gas o sin gas?

Pues depende del café, el momento del día y de vuestro estado de ánimo.

Probad y nos contáis en:

info@cafesguayacan.com

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