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Envío gratuito a península sin pedido mínimo.

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He encontrado en el tueste del café que realizan las mujeres tzeltales un sabor puro y limpio hasta ahora desconocido para mí.
Las mujeres tzeltales son las encargadas de tostar, con arte, el café en las casas.
Seleccionan para ello un café de excelente calidad. Pues son conocedoras que el café es un alimento que ha de tener ausencia de defectos tales como picaduras de insectos, hongos o sobrefermentaciones.
Para su tueste, las mujeres, usan como recipiente un comal de barro y un cucharon de madera.
La fuente de calor, es la lumbre de leña de la cocina. Una lumbre que encontraremos encendida desde la salida del sol y que se irá apagando a medida que vaya anocheciendo.
He entrado en la casa de la familia de Petul, donde su madre, María, me va mostrar cómo tuesta el café que posteriormente va a utilizar para elaborar café de olla.
Estoy sentado alrededor de la cocina junto con su marido, su nuera María, Petul y unos tíos que observan con expectación, pues no paro de grabar y hacer preguntas.
Me acompañan además, Chepe, Maro y Carmen, compañeros de la cooperativa Bats´il Maya que han querido unirse para compartir este acontecimiento.
María, no habla español aunque sí deja entrever que lo entiende. Petul y su nuera María hacen de intérpretes.
María, aviva la lumbre con leña. Cuando la llama pierde intensidad, coloca el comal de barro y espera a que coja temperatura.
En este momento, María echa en el comal de barro dos kilos de café en pergamino y empieza a remover de forma continuada para asegurar un tueste lo más homogéneo posible.
Este proceso vendrá a durar alrededor de una hora.
María durante el tueste se muestra paciente. Percibo en su expresión corporal amor en lo que está haciendo.
Para los tzeltales el término “tiempo” es una magnitud, que adquiere una relevancia diferente al del mundo occidental.
Poco a poco, el café va cambiando de color.
María continúa removiendo.
El calor que desprende la cocina y la conversación, amenizan el proceso. Es más, el ambiente es tan acogedor y entrañable que no quiero marcharme de allí.
El café ya está tostado.
Apenas lo ha retirado del fuego y María lo pasa por una máquina de moler manual que está sujeta a una mesa.
La razón por lo que lo muele nada más retirarlo del fuego, es para que conserve la mayor parte de la fragancia y el sabor.
Ya está listo el café para elaborarlo en olla.

 

Temario a tratar:

He encontrado en el tueste del café que realizan las mujeres tzeltales un sabor puro y limpio hasta ahora desconocido para mí.
Las mujeres tzeltales son las encargadas de tostar, con arte, el café en las casas.
Seleccionan para ello un café de excelente calidad. Pues son conocedoras que el café es un alimento que ha de tener ausencia de defectos tales como picaduras de insectos, hongos o sobrefermentaciones.
Para su tueste, las mujeres, usan como recipiente un comal de barro y un cucharon de madera.
La fuente de calor, es la lumbre de leña de la cocina. Una lumbre que encontraremos encendida desde la salida del sol y que se irá apagando a medida que vaya anocheciendo.
He entrado en la casa de la familia de Petul, donde su madre, María, me va mostrar cómo tuesta el café que posteriormente va a utilizar para elaborar café de olla.
Estoy sentado alrededor de la cocina junto con su marido, su nuera María, Petul y unos tíos que observan con expectación, pues no paro de grabar y hacer preguntas.
Me acompañan además, Chepe, Maro y Carmen, compañeros de la cooperativa Bats´il Maya que han querido unirse para compartir este acontecimiento.
María, no habla español aunque sí deja entrever que lo entiende. Petul y su nuera María hacen de intérpretes.
María, aviva la lumbre con leña. Cuando la llama pierde intensidad, coloca el comal de barro y espera a que coja temperatura.
En este momento, María echa en el comal de barro dos kilos de café en pergamino y empieza a remover de forma continuada para asegurar un tueste lo más homogéneo posible.
Este proceso vendrá a durar alrededor de una hora.
María durante el tueste se muestra paciente. Percibo en su expresión corporal amor en lo que está haciendo.
Para los tzeltales el término “tiempo” es una magnitud, que adquiere una relevancia diferente al del mundo occidental.
Poco a poco, el café va cambiando de color.
María continúa removiendo.
El calor que desprende la cocina y la conversación, amenizan el proceso. Es más, el ambiente es tan acogedor y entrañable que no quiero marcharme de allí.
El café ya está tostado.
Apenas lo ha retirado del fuego y María lo pasa por una máquina de moler manual que está sujeta a una mesa.
La razón por lo que lo muele nada más retirarlo del fuego, es para que conserve la mayor parte de la fragancia y el sabor.
Ya está listo el café para elaborarlo en olla.

 

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